articulo-rehabilitacion-periostitis-tibial

Se denomina periostitis tibial a la inflamación del periostio. Concretamente, esta patología suele caracterizarse por presentar un dolor inflamatorio en la cara interna de la tibia, como si se tratase de un moratón, y se suele encontrar muy localizada.

Durante el ejercicio suele producir dolor como de “quemazón” o dolor leve, que va progresando hasta obligar al deportista a dejar su actividad.

Se denomina periostitis tibial a la inflamación de la membrana fibrosa y resistente que cubre la parte exterior de la tibia. Es fácilmente identificable por encontrarse muy localizada y por su aspecto similar a un “moratón”.

Causas

La periostitis tibial suele producirse debido a la continua vibración que produce el impacto del pie contra el suelo y por la tracción que realizan los músculos al ejecutar dichos movimientos, por lo que es habitual encontrarla en los corredores.

La principal causa de la aparición de esta patología es el uso de un calzado inadecuado por:

  • Desgaste de la zapatilla.
  • Poca amortiguación de la misma.
  • Alteraciones en el mecanismo de la pisada, etc.

Además, una persona con Genu Varo o torsión tibial será más propensa a este tipo de lesiones.

Otro de los puntos a tener en cuenta es la preparación a la actividad: es necesario haber hecho un buen calentamiento. Por otra parte, un buen estiramiento después de la actividad ayudará a relajar la musculatura para volver a su posición previa tras el esfuerzo.

La principal causa de la aparición de esta patología es el uso de un calzado inadecuado.

Tratamiento de la periostitis tibial

• Aplicar hielo en la zona afectada durante 15 – 20 minutos
• Terapia manual: ayudará a relajar y estirar la musculatura adyacente, insistiendo especialmente en el tibial anterior, peroneos y sobre todo la parte interna del tríceps sural. Masaje transverso.
• Vendaje funcional o vendaje neuromuscular: esto reduce las vibraciones en la tibia. También pueden utilizarse unas medias de compresión a la hora de continuar con el ejercicio.
• Isométricos: ejercicios en cadena cinética cerrada, ejercicios propioceptivos.
• Electroanalgesia.
• Ultrasonidos: modo pulsante.

El tratamiento se realiza mediante la aplicación de hielo, la terapia manual, el vendaje funcional, los ejercicios isométricos, la electroanalgesia y los ultrasonidos.

Tras la fase antiinflamatoria y de recuperación, habrá que ir conduciendo al paciente paulatinamente hacia la readaptación al ejercicio, esto debe ser progresivo y evitar realizar grandes esfuerzos tras el tiempo de reposo inicial.

Eva Huertas
Nº col. 2183