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ART. PADI: La Disfemia o Tartamudez en la niñez

CONCEPTO Y FASES DE LA DISFEMIA

Se entiende por disfemia a aquellos problemas del habla caracterizados por la perturbación o alteración del ritmo de la palabra, es decir, de la distribución temporal de los elementos verbales producidos.

La tartamudez o espasmofemia se define como un problema de ritmo o palabra; es la forma de hablar de las personas que demuestran reacciones hipertónicas anticipatorias.

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Desde una concepción amplia respecto a la aparición de este trastorno del ritmo, podemos señalar tres fases principales, que son los que se indican a continuación.

1.- Tartamudeo inicial. Aparece hacia los tres años de edad aproximadamente, coincidiendo con la estructuración sintáctica del lenguaje infantil y no en las primeras etapas de la adquisición del mismo, presentando, por tanto, un aspecto evolutivo. Este tipo de tartamudeo inicial desaparece con la edad, de ahí que haya autores que hablen de tartamudez primaria, fisiológica, de desarrollo o balbucencia fisiológica.

2.- Tartamudeo episódico. Se trata de una tartamudez temporal que se produce ante una situación nueva. En estos casos, puede ser suficiente una intervención orientativa hacia los padres/mares y profesores/as para evitar situaciones de angustia en el niño.

3.- Tartamudeo propiamente dicho. Es a partir de los 10 años cuando se puede hablar de una real tartamudez, siendo evidente la toma de conciencia o a la agravación de anomalías que habían permanecido discretas hasta entonces (movimientos desordenados de la respiración, de las cuerdas vocales, vacilaciones, detenciones inoportunas…).

CARACTERÍSTICAS DE LA DISFEMIA

En cuanto a las características, los síntomas más significativos de la disfemia suelen estar acompañados por:

a) Manifestaciones lingüísticas:

  • Uso de “muletillas” verbales.
  • Perífrasis y lenguaje redundante.
  • Alteraciones sintácticas.
  • Frases incompletas y abuso de sinónimos.
  • Discurso sin coherencia.
  • Desorganización entre el pensamiento y el lenguaje.

b) Manifestaciones conductuales:

  • Mutismo e inhibición temporales.
  • Retraimiento y logofobia.
  • Reacciones de angustia y ansiedad a la hora de comunicarse.
  • Conductas de evitación en situaciones en las que debe comunicarse  reacciones anormales e inmadurez afectiva.
  • Reacciones anormales e inmadurez afectiva.
  • A veces, se da una aceptación de su tartamudeo, sin apenas influencia en su personalidad.

c) Manifestaciones corporales y respiratorias:

  • Sincinesias corporales.
  • Espasmos y rigidez facial.
  • Hipertensión muscular.
  • Alteración fonorrespiratoria funcional.
  • Respuestas psicogalvánicas (sudoración excesiva, enrojecimiento, palidez del rostro…).
ETIOLOGÍA

La disfemia presenta una etiología multifactorial. Se trata de un trastorno del ritmo debido a interferencias en la retroalimentación auditiva (feedback) del propio habla del niño/a que la padece como consecuencia de disfunciones temporales en la captación de los estímulos provinentes de las distintas vías (aérea, ósea, y propioceptiva).

Como posibles causas desencadenantes de la disfemia se pueden señalar las siguientes:

  • Herencia.
  • Sexo. El porcentaje de tartamudos en hombres es muy superior al de mujeres.
  • Trastornos de la lateralización. Según los estudios aportados parece haber una clara relación entre la tartamudez y los sujetos zurdos, y sobre todo, los mal lateralizados.
  • Trastornos neurológicos.
  • Trastornos en la estructuración temporoespacial.
  • Alteraciones lingüísticas.
  • Alteraciones psicológicas.

Respecto a los factores etiológicos, pese a las numerosas investigaciones realizadas en este campo, aún hoy no se conocen con exactitud las causas de la disfemia.

CLASIFICACIÓN DE LA DISFEMIA

En cuanto a la clasificación de la disfemia, vamos a considerar tres tipos:

1. Disfemia clónica. Se caracteriza por la repetición convulsiva de una sílaba o grupo de sílabas durante la emisión de la frase.

2. Disfemia tónica. Se caracteriza por la interrupción total del habla, produciéndose al final una salida repentina de la emisión.

3. Disfemia mixta: Clónico-tónica/tónico-clónica. “Perelló (1990)” habla de la “ley de clo-to” según la cual la tartamudez se inicia en una fase clónica y pasa a tónica si no recibe tratamiento adecuado.

DIAGNÓSTICO Y EVALUACIÓN DE LA DISFEMIA

“Perelló” apela a un diagnóstico diferencial y señala que ante una sintomatología de repetición de sílabas o palabras hay que pensar en los siguientes supuestos:

  • Una causa psicógena: emociones, pubertad, retraso mental, taquifemia, histeria.
  • Una causa ambiental: Fisiológica, imitación, burlas escolares.
  •  Una disfasia: retraso simple del habla.
  • Una alteración cerebral: epilepsia, afasia, disartria iterativa.

Se debe atender a los dos criterios básicos para el diagnóstico de la disfemia:

  • Repeticiones, bloqueos o prolongaciones frecuentes de los sonidos o las sílabas que dificultan notablemente la fluidez del habla.
  • Edad.

    Así pues, si se eliminan estas causas y tenemos en cuenta los criterios podemos establecer el diagnóstico de la disfemia.

    Primero deberemos realizar la evaluación. Para realizar dicha evaluación debemos tener presente las características principales de la disfemia:

    • Esfuerzo durante la articulación fonemática.
    • Tensión articulatoria.
    • Bloqueos espasmódicos o interrupciones más o menos bruscas.
     
    INTERVENCIÓN DE LA DISFEMIA

    La intervención de la disfemia no puede abordarse desde una concepción exclusivista debido a su etiología multifactorial, sino que debe ir encaminada fundamentalmente a eliminar la sintomatología, más que abordar el problema de la tartamudez. La intervención se realizará desde una visión pluridimensional de métodos y procedimientos didácticos. En conclusión se aborda un trastorno del lenguaje donde las recaídas son probables y la eficacia de la intervención incierta.

    Dada la cantidad de factores que pueden generar una disfemia, son muchos los profesionales (médicos, psicólogos, logopedas…) que se consideran necesarios para el tratamiento de la misma.

    La intervención logopédica de la tartamudez nunca debe quedar limitada al disfémico en sí, sino que debería abarcar a su medio ambiente.

    La regla básica para el tratamiento debe ser: Enlentecer el habla y articular rítmicamente frases corta y sencilla. Esta regla provoca resultados positivos inmediatos, aunque no siempre duraderos. Es importante que el niño se vea aliviado desde las primeras sesiones para no frustrar sus expectativas de recuperación.

    Marta Soler Roger

    Diplomada en Logopedia.